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<channel><title><![CDATA[PASTOR TONY HANCOCK - El serm&oacute;n semanal]]></title><link><![CDATA[http://www.pastortony.net/sermon]]></link><description><![CDATA[El serm&oacute;n semanal]]></description><pubDate>Wed, 03 Jun 2026 22:40:04 -0400</pubDate><generator>Weebly</generator><item><title><![CDATA[May 31st, 2026]]></title><link><![CDATA[http://www.pastortony.net/sermon/may-31st-2026]]></link><comments><![CDATA[http://www.pastortony.net/sermon/may-31st-2026#comments]]></comments><pubDate>Sun, 31 May 2026 16:30:00 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.pastortony.net/sermon/may-31st-2026</guid><description><![CDATA[Cuando la destrucci&oacute;n se vuelve inevitable  En marzo de 1980, una serie de terremotos comenz&oacute; a sacudir el monte Santa Helena, en el estado de Washington. Los terremotos aumentaron en fuerza y en frecuencia, causando varias avalanchas. Despu&eacute;s de esto, una serie de explosiones seguidos por fugas de vapor derrumbaron el antiguo cr&aacute;ter del volc&aacute;n.El 3 de abril, la gobernadora declar&oacute; un estado de emergencia. Cuatro semanas despu&eacute;s, impuso una zona r [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<h2 class="wsite-content-title">Cuando la destrucci&oacute;n se vuelve inevitable</h2>  <div class="paragraph"><ul><li>En marzo de 1980, una serie de terremotos comenz&oacute; a sacudir el monte Santa Helena, en el estado de Washington. Los terremotos aumentaron en fuerza y en frecuencia, causando varias avalanchas. Despu&eacute;s de esto, una serie de explosiones seguidos por fugas de vapor derrumbaron el antiguo cr&aacute;ter del volc&aacute;n.</li><li>El 3 de abril, la gobernadora declar&oacute; un estado de emergencia. Cuatro semanas despu&eacute;s, impuso una zona roja alrededor del volc&aacute;n que prohib&iacute;a el ingreso al &aacute;rea. El 18 de mayo, a las 8:32 de la ma&ntilde;ana, un terremoto dio lugar a una explosi&oacute;n volc&aacute;nica que cubri&oacute; un &aacute;rea de 62 kil&oacute;metros cuadrados.</li><li>La tierra desplazada por la explosi&oacute;n se mov&iacute;a a una velocidad de 180 a 250 kil&oacute;metros por hora. Cincuenta y siete personas ignoraron las advertencias y murieron en la explosi&oacute;n. Uno de ellos, Gerry Martin, operaba una radio civil. Cuando la avalancha lo alcanzaba, &eacute;l report&oacute;: <em>Se&ntilde;ores, la c&aacute;mper y el carro que est&aacute;n a mi sur est&aacute;n cubiertos. A m&iacute; me alcanzar&aacute; tambi&eacute;n. </em>En ese instante, se cort&oacute; la se&ntilde;al.</li><li>Ninguna de las personas que falleci&oacute; ese d&iacute;a ten&iacute;a que morir. Recibieron muchas advertencias. Sin embargo, cuando comenz&oacute; la explosi&oacute;n, su destino estaba marcado. Ya no hab&iacute;a escapatoria. La destrucci&oacute;n ven&iacute;a con tanta rapidez que no pudieron huir. La destrucci&oacute;n se volvi&oacute; inevitable.</li><li>En la vida del rey Jerobo&aacute;n, tambi&eacute;n lleg&oacute; un momento en que la destrucci&oacute;n se volvi&oacute; inevitable. Dios nos cuenta esta historia en su Palabra como una advertencia. Si no nos arrepentimos, el juicio de Dios tambi&eacute;n se vuelve inescapable para nosotros. Dios no quiere que este sea nuestro destino. Por eso, nos da esta advertencia.</li><li>Leamos la historia en 1 Reyes 14:1-20. <em>En aquel tiempo se enferm&oacute; Ab&iacute;as, hijo de Jerobo&aacute;n, 2 y este dijo a su esposa: &laquo;Disfr&aacute;zate para que nadie se d&eacute; cuenta de que eres mi esposa. Luego vete a Sil&oacute;, donde est&aacute; Ah&iacute;as, el profeta que me anunci&oacute; que yo ser&iacute;a rey de este pueblo. 3 Ll&eacute;vate diez panes, algunas tortas y un jarro de miel. Cuando llegues, &eacute;l te dir&aacute; lo que va a pasar con nuestro hijo&raquo;. 4 As&iacute; que la esposa de Jerobo&aacute;n emprendi&oacute; el viaje a Sil&oacute; y fue a casa de Ah&iacute;as.</em></li><li><em>Debido a su edad, Ah&iacute;as hab&iacute;a perdido la vista y estaba ciego. 5 Pero el Se&ntilde;or le hab&iacute;a dicho: &laquo;La esposa de Jerobo&aacute;n, haci&eacute;ndose pasar por otra, viene a pedirte informaci&oacute;n acerca de su hijo, que est&aacute; enfermo. Quiero que le des tal y tal respuesta&raquo;.</em></li><li><em>6 As&iacute; que cuando Ah&iacute;as oy&oacute; el sonido de sus pasos, se dirigi&oacute; a la puerta y dijo: &laquo;Esposa de Jerobo&aacute;n, &iquest;por qu&eacute; te haces pasar por otra? Entra, que tengo malas noticias para ti. 7 Regresa adonde est&aacute; Jerobo&aacute;n y advi&eacute;rtele que as&iacute; dice el Se&ntilde;or, Dios de Israel: &ldquo;Yo te levant&eacute; de entre mi pueblo Israel y te hice su gobernante. 8 Le quit&eacute; el reino a la familia de David para d&aacute;rtelo a ti. T&uacute;, sin embargo, no has sido como mi siervo David, que cumpli&oacute; mis mandamientos y me sigui&oacute; con todo el coraz&oacute;n, haciendo solamente lo que me agrada. 9 Por el contrario, te has portado peor que todos los que vivieron antes de ti, al extremo de hacerte otros dioses, &iacute;dolos de metal; esto me enfurece, pues me has dado la espalda.</em></li><li><em>10 &raquo;&rdquo;Por eso voy a enviarle una desgracia a la familia de Jerobo&aacute;n. De sus descendientes en Israel exterminar&eacute; hasta el &uacute;ltimo var&oacute;n, esclavo o libre. Barrer&eacute; la descendencia de Jerobo&aacute;n como se barre el esti&eacute;rcol, hasta no dejar rastro. 11 A los que mueran en la ciudad se los comer&aacute;n los perros y a los que mueran en el campo se los comer&aacute;n las aves del cielo. &iexcl;El Se&ntilde;or lo ha dicho!&rdquo;.</em></li><li><em>12 &raquo;En cuanto a ti, vuelve a tu casa; el muchacho va a morir en cuanto llegues a la ciudad. 13 Entonces todos los israelitas har&aacute;n duelo por &eacute;l y lo sepultar&aacute;n. De la familia de Jerobo&aacute;n solo &eacute;l ser&aacute; sepultado, porque en esa familia solo &eacute;l ha complacido al Se&ntilde;or, Dios de Israel.</em></li><li><em>14 &raquo;El Se&ntilde;or levantar&aacute; para s&iacute; un rey en Israel que exterminar&aacute; a la familia de Jerobo&aacute;n. De ahora en adelante 15 el Se&ntilde;or sacudir&aacute; a los israelitas como el agua sacude las ca&ntilde;as. Los desarraigar&aacute; de esta buena tierra que dio a sus antepasados y los dispersar&aacute; m&aacute;s all&aacute; del r&iacute;o &Eacute;ufrates, porque se hicieron im&aacute;genes de la diosa Aser&aacute; y provocaron as&iacute; la ira del Se&ntilde;or. 16 Y &eacute;l abandonar&aacute; a Israel por los pecados que Jerobo&aacute;n cometi&oacute; e hizo cometer a los israelitas&raquo;.</em></li><li><em>17 Entonces la esposa de Jerobo&aacute;n se puso en marcha y regres&oacute; a Tirs&aacute;. En el momento en que atraves&oacute; el umbral de la casa, el muchacho muri&oacute;. 18 As&iacute; que lo sepultaron y todo Israel hizo duelo por &eacute;l, seg&uacute;n la palabra que el Se&ntilde;or hab&iacute;a anunciado por medio de su siervo, el profeta Ah&iacute;as.</em></li><li><em>19 Los dem&aacute;s acontecimientos del reinado de Jerobo&aacute;n, sus batallas y su gobierno, est&aacute;n escritos en el libro de las cr&oacute;nicas de los reyes de Israel. 20 Jerobo&aacute;n rein&oacute; veintid&oacute;s a&ntilde;os. Cuando muri&oacute;, su hijo Nadab lo sucedi&oacute; en el trono.</em></li><li>Esta no es una de las historias de la Biblia que se lee con mucha frecuencia. Preferimos leer las historias que tienen un final feliz. Sin embargo, ignorar el juicio de Dios nos lleva a vivir en un mundo de fantas&iacute;a. Dios nos advierte del peligro porque nos ama. Querer tratar con Dios sin arrepentirse es peligroso.</li><li>La historia comienza con la enfermedad de Ab&iacute;as, el hijo de Jerobo&aacute;n. El rey Jerobo&aacute;n responde con su t&iacute;pica astucia. Decide disfrazar a su esposa y enviarla a consultar a Ah&iacute;as, un profeta de Dios. Muchos a&ntilde;os antes, Ah&iacute;as le hab&iacute;a dicho que Dios le dar&iacute;a el mando de las diez tribus del norte. Ahora, el mismo profeta le da la noticia de que su dinast&iacute;a se acabar&aacute;.</li><li>La esposa de Jerobo&aacute;n se disfraza y lleva una ofrenda al profeta. El profeta Ah&iacute;as se hab&iacute;a quedado f&iacute;sicamente ciego por su edad. Sin embargo, &eacute;l ve&iacute;a mejor que nadie, porque estaba en comuni&oacute;n con Dios. Por eso, cuando entr&oacute; la mujer de Jerobo&aacute;n con su disfraz, el profeta ya sab&iacute;a qui&eacute;n era. Ya ten&iacute;a un mensaje de Dios para ella.</li><li>Dios hab&iacute;a levantado a Jerobo&aacute;n del anonimato y lo hab&iacute;a convertido en rey de Israel. Sin embargo, Jerobo&aacute;n no se lo hab&iacute;a agradecido. M&aacute;s bien, hab&iacute;a hecho becerros de oro para que el pueblo los adorara. Por eso, Dios le iba a quitar lo que le hab&iacute;a dado. Sus descendientes no seguir&iacute;an reinando. Morir&iacute;an una muerte violenta y sangu&iacute;nea.</li><li>El m&aacute;s bendecido, ir&oacute;nicamente, ser&iacute;a el hijo enfermo de Jerobo&aacute;n. Recibir&iacute;a un entierro digno. Los dem&aacute;s miembros de la familia morir&iacute;an a filo de espada en la ciudad y en el campo. Aunque se hab&iacute;a enfermado, ese muchacho era el &uacute;nico que en algo agradaba a Dios.</li><li>Esta historia de juicio inescapable nos ense&ntilde;a tres cosas muy importantes. En primer lugar, <em>el juicio no se detiene con astucia humana.</em> Jerobo&aacute;n se cre&iacute;a muy astuto, disfrazando a su mujer para que Ah&iacute;as no la reconociera. En su astucia se pas&oacute; de listo, porque crey&oacute; que el profeta podr&iacute;a ver el futuro de su hijo Ab&iacute;as, pero no podr&iacute;a ver la identidad de su esposa.</li><li>En otras palabras, quer&iacute;a enga&ntilde;ar a Dios y aprovechar el conocimiento de Dios al mismo tiempo. Seguramente se crey&oacute; muy inteligente, pero es obvio que no lo era. Nunca seremos m&aacute;s listos que Dios. Nunca nos podremos aprovechar de &eacute;l. Podemos someternos a &eacute;l y recibir su amor, pero jam&aacute;s podremos enga&ntilde;arlo.</li><li>En Florida, un ladr&oacute;n trat&oacute; de usar un gancho para meterse a un carro y robarlo. No logr&oacute; robarse el carro, pero s&iacute; dej&oacute; sus llaves encerradas en su propio carro. La polic&iacute;a lo encontr&oacute; esperando al cerrajero. Se cre&iacute;a muy listo, pero qued&oacute; atrapado.</li><li>Si te quieres pasar de listo con Dios, s&oacute;lo t&uacute; sufrir&aacute;s las consecuencias. Dios sabe lo que haces. No le puedes esconder el mal que haces. No puedes enga&ntilde;arlo. Esta es la trampa del diablo. El diablo cree que puede ganar con astucia, pero es imposible. No te dejes enga&ntilde;ar.</li><li>Vemos que el juicio no se detiene con astucia humana. Vemos otra cosa en esta historia. Observa el lugar a donde tuvo que ir la esposa de Jerobo&aacute;n para encontrar al profeta. &Eacute;l estaba en Sil&oacute;. Quiz&aacute;s no conozcas ese nombre. El pueblo de Sil&oacute; fue el lugar donde estuvo el arca del pacto por mucho tiempo cuando el pueblo entr&oacute; a la tierra prometida.</li><li>Era un lugar hist&oacute;rico donde se hab&iacute;a adorado a Dios y donde &eacute;l se hab&iacute;a manifestado. Jerobo&aacute;n mand&oacute; a su esposa a ese lugar, pero no para buscar al Se&ntilde;or. La mand&oacute; para buscar informaci&oacute;n. En lugar de regresar al Se&ntilde;or con arrepentimiento y fe, Jerobo&aacute;n quer&iacute;a recibir un beneficio del Se&ntilde;or sin ser leal al Se&ntilde;or.</li><li>En otras palabras, quer&iacute;a tratar a Dios como si fuera su amante. Quer&iacute;a conseguir lo que quer&iacute;a de Dios sin entrar en un compromiso exclusivo con Dios. Si t&uacute; te acercas a Dios para buscar su bendici&oacute;n, pero no est&aacute;s dispuesto a entregarte de coraz&oacute;n, no te escapar&aacute;s del juicio. El juicio de Dios no se detiene con religiosidad sin realidad.</li><li>El autor de la carta a los Hebreos nos ense&ntilde;a esta verdad. Hebreos 10:26-31 dice esto: <em>Si despu&eacute;s de recibir el conocimiento de la verdad pecamos obstinadamente, ya no hay sacrificio por los pecados. 27 Solo queda una aterradora expectativa de juicio, el fuego ardiente que ha de devorar a los adversarios. 28 Cualquiera que rechazaba la Ley de Mois&eacute;s mor&iacute;a irremediablemente por el testimonio de dos o tres testigos. 29 &iquest;Cu&aacute;nto mayor castigo piensan ustedes que merece el que ha pisoteado al Hijo de Dios, que ha profanado la sangre del pacto por la cual hab&iacute;a sido santificado y que ha insultado al Esp&iacute;ritu de la gracia? 30 Pues conocemos al que dijo: &laquo;M&iacute;a es la venganza; yo pagar&eacute;&raquo;; y tambi&eacute;n: &laquo;El Se&ntilde;or juzgar&aacute; a su pueblo&raquo;. 31 &iexcl;Es aterrador caer en las manos del Dios vivo!</em></li><li>El juicio s&oacute;lo se detiene cuando el arrepentimiento nos lleva a la cruz. Jes&uacute;s es el &uacute;nico sacrificio para el pecado. Si seguimos pecando y no queremos acercarnos a &eacute;l, no hay otro sacrificio que valga. No podemos darle a Dios animales o dinero para cubrir nuestro pecado. S&oacute;lo nos queda esperar el juicio inescapable.</li><li>Si est&aacute;s lejos del Se&ntilde;or, ac&eacute;rcate hoy a &eacute;l. Puedes venir a este lugar y salir condenado, como fue el caso con la esposa de Jerobo&aacute;n. Puedes venir aqu&iacute; y salir transformado, si te arrepientes de coraz&oacute;n y te entregas a Cristo. La religiosidad sin realidad no te puede salvar. Tampoco salva la astucia humana. S&oacute;lo el arrepentimiento que te lleva a Cristo cambiar&aacute; tu destino.</li></ul></div>]]></content:encoded></item></channel></rss>