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August 02nd, 2026

2/8/2026

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El descanso es algo divino

​
  • El doctor Atul Gawande cuenta una historia de su tiempo de preparación como doctor. Después de un turno de treinta horas, le pidieron que ayudara con una cirugía de rutina. Sin embargo, él se dio cuenta de que no estaba pensando con claridad y pidió que otra persona tomara su lugar.
  • El cirujano de turno lo aceptó. Más tarde, le dijo que los cirujanos que matan a más pacientes son los que creen que no necesitan descanso. Hoy vamos a ver que Dios descansó. Él también nos invita a nosotros a descansar.
  • Hay diferentes clases de descanso – descanso físico, descanso espiritual y descanso eterno. Hoy vamos a ver cómo nos invita Dios a compartir su descanso en todos los aspectos de nuestra vida. Comencemos con el texto original acerca del descanso de Dios.
  • Así quedaron terminados los cielos y la tierra y todo lo que hay en ellos. Al llegar el séptimo día, Dios descansó porque había terminado toda la obra que había emprendido. Dios bendijo el séptimo día y lo santificó porque en ese día descansó de toda su obra creadora. Génesis 2:1-3 (NVI)
  • Cuando terminó con la obra de creación, la Biblia nos dice que Dios descansó. Dios no estaba cansado. Tiene fuerza interminable. Pero Dios completó su obra, y descansó en la satisfacción de un trabajo bien hecho. Podríamos decir que la última cosa que Dios creó fue el descanso.
  • El descanso para nosotros es, primeramente, algo físico. Dios decidió compartir su descanso con su pueblo cuando estableció su pacto con Israel por medio de Moisés. Dios los había llamado a ser diferentes de todos los demás pueblos. Cuando Dios escoge a su pueblo, lo llama a ser diferente.
  • Para Israel, una de las marcas de esa diferencia era el día de descanso que tomaban cada semana. Ningún otro pueblo descansaba el sábado. Es algo que sólo viene de Dios. Los meses y los años se definen por los movimientos de la luna y el sol, pero la semana de siete días viene desde afuera de la creación, del Dios que no es parte de la creación.
  • Durante los primeros años de la Unión Soviética, el liderazgo decidió cambiar la semana de siete días por una semana de diez días. La idea fue que habría mejor producción, pero no funcionó. La producción bajó. El ritmo de descansar un día de cada siete, establecido por Dios, lleva a la mejor función del ser humano.
  • Bajo el nuevo pacto establecido por Jesús, hoy observamos como día de descanso el domingo, no el sábado. La observancia del sábado era específicamente para el pueblo de Israel; esto lo deja claro Éxodo 31:15-17. Observa bien lo que dice:
  • »Durante seis días se podrá trabajar, pero el día séptimo, el sábado, será de completo reposo consagrado al Señor.
  • »Quien haga algún trabajo en sábado será condenado a muerte.
  • 16 »Los israelitas deberán observar el sábado. En todas las generaciones futuras será para ellos un pacto perpetuo, 17 una señal eterna entre ellos y yo. (NVI)
  • El sábado fue establecido específicamente como señal del pacto de Dios con Israel. Dice claramente que los israelitas deben observar el sábado. Cuando llegó Jesús, él estableció un nuevo pacto con nuevas leyes.
  • Durante su ministerio, enseñó que el sábado fue hecho para el hombre, no el hombre para el sábado. Después de su muerte y resurrección, guardar el sábado ya no es una obligación. Colosenses 2:16 lo deja claro: Así que nadie los juzgue a ustedes por lo que comen, beben o con respecto a días de fiesta religiosa, de luna nueva o de sábado.
  • No te dejes confundir por las personas que te dicen que todavía tienes que guardar el sábado. Ya no es una obligación de ley. Ahora separamos el domingo para descansar y adorar a Dios por una razón muy especial. El sábado celebraba el descanso de la creación. El domingo celebra el descanso de la nueva creación. Es el día en que Jesús resucitó.
  • Ya no guardamos el sábado. Ahora alabamos el domingo. Lo que no ha cambiado es que Dios nos ha creado con la necesidad de descansar. Cuando no descansamos apropiadamente, las consecuencias para nuestra salud pueden ser desastrosas. El descanso es algo bueno porque Dios mismo lo hizo.
  • A veces veo creyentes que trabajan siete días a la semana, y me pregunto: ¿Por qué sienten la necesidad de hacerlo? ¿Será que Dios es incapaz de suplir sus necesidades con seis días de trabajo? Dios puede hacer que nuestros cinco o seis días de trabajo alcancen si confiamos en él.
  • Según cuenta la historia, un hombre encontró a Esopo, el que se hizo famoso por sus fábulas, jugando con unos niños en la plaza. ¿No debería usted de dedicarse a cosas más importantes? – le preguntó.
  • Antes de responder, Esopo tomó un arco, le soltó la cuerda y lo colocó en el piso. Luego dijo: Explíqueme lo que significa este arco. El hombre se quedó perplejo, así que Esopo le explicó: Si el arco está constantemente tenso, con el tiempo se romperá. En cambio, si se deja suelto, estará preparado para usarse en el momento deseado.
  • Así también somos nosotros. Si estamos constantemente bajo presión, con el tiempo algo se quebrará en nosotros. Nos hacen falta momentos de descanso. Jesús mismo practicó esto; aunque estuvo muy ocupado, les dijo a sus discípulos: Vengan conmigo ustedes solos a un lugar tranquilo y descansen un poco. (Marcos 6:31)
  • Tenemos que separar tiempo de forma regular para estar aparte, para estar con nuestra familia, con nuestros amigos, con Dios. ¿Lo estás haciendo? Si no estás separando tiempo regularmente para descansar y para recrearte, ¿por qué no? Si sientes la necesidad de estar ocupado el domingo en lugar de separarlo para adorar y descansar, ¿por qué?
  • ¿Es porque te estás afanando por lo material? ¿Es porque simplemente no has organizado tu uso del tiempo? ¿Es porque no has reconocido la importancia de hacerlo? Dios te dio el ejemplo al descansar después de su obra de creación y te llama a seguir su ejemplo.
  • Además del descanso físico, necesitamos otra clase de descanso. Todos necesitamos descanso espiritual. Cada uno de nosotros tiene cuerpo, alma y espíritu. Nuestro cuerpo necesita una clase de descanso; nuestra alma necesita otra clase, que es la diversión. Nuestro espíritu también necesita descanso. De hecho, el descanso espiritual supera las otras clases de descanso.
  • Veamos lo que dice Mateo 11:28-29. Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados; yo les daré descanso. 29 Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus almas.
  •  La vida sin Jesús siempre resulta en pesadas cargas para nuestro corazón. Pueden ser cargas de culpa por los pecados que hemos cometido. Pueden ser las cargas de una falsa religión llena de requisitos imposibles que no vienen de Dios ni se pueden cumplir.
  • Para los oyentes de Jesús, las cargas pesadas que les cansarían habrían sido las leyes imposibles que los fariseos y maestros de la ley habían agregado a la ley divina. Estaban cansados y perdidos, porque creían que nunca podrían hacer todo lo que Dios les pedía.
  • Jesús te invita, si estás cansado y agobiado, a hallar descanso en él. Con su presencia en tu vida, su perdón de tus pecados y sus promesas para tu futuro encontrarás descanso para tu alma y espíritu. El descanso no viene, como algunos piensan, de no tener ningún cargo ni responsabilidad. Viene al llevar el yugo de Jesús, pues su yugo es fácil y soportable.
  • Jesús te invita a venir a él y encontrar el descanso que tu alma necesita. Te invita a confiar en que su sacrificio en la cruz pagó por todos tus pecados. Te invita a confiar en que tu futuro está en sus manos. Te invita a descansar en él.
  • Este cuento es muy conocido, pero vale la pena repetirlo. Un señor anciano caminaba a la orilla de la carretera con una pesada carga de leña cuando el conductor de una camioneta lo vio. Movido por compasión, se detuvo para ofrecerse a llevarlo. Agradecido, el señor se subió a la caja de la camioneta, y los dos siguieron por su camino.
  • Al rato, el conductor miró por el retrovisor y, para su sorpresa, vio que el anciano aún cargaba sobre sus hombros la pesada carga de leña. El conductor abrió la ventanilla y le preguntó al pasajero: Señor, ¿por qué no deja la leña en la caja? El hombre respondió: ¡Ya es mucha ayuda que me lleve a mí! ¡Sería demasiado pedirle que también cargue mi leña!
  • Si has aceptado a Cristo como tu Señor y Salvador, pero aún insistes en cargar con las preocupaciones y el afán de tu vida, estás cometiendo el mismo error. Cristo te ofrece descanso espiritual, si confías en él y le sigues a él. No desprecies su oferta.
  • Deja tus cargas con Cristo, porque él es bastante fuerte para llevarlas. Deposita en él toda tu ansiedad, porque él se interesa por tu bienestar. Confía en él para tu salvación, porque él te puede y quiere salvar. Él te dará descanso para tu alma.
  • Dios nos invita a compartir su reposo descansando cada semana. También nos ofrece descanso para nuestro corazón. Además de esto, nos ofrece descanso eterno. Este descanso no es el sueño de estar inconscientes. Es el descanso de una vida eterna llena de gozo, actividad y paz, pero sin cansancio, enfermedad ni muerte.
  • Esto lo descubrimos en Hebreos 4:9-11. Por consiguiente, queda todavía un reposo especial para el pueblo de Dios; 10 porque el que entra en el reposo de Dios descansa también de sus obras, así como Dios descansó de las suyas. 11 Esforcémonos, pues, por entrar en ese reposo, para que nadie caiga al seguir aquel ejemplo de desobediencia.
  • El autor de esta carta compara el reposo de Dios con el reposo que tuvo el pueblo de Israel cuando entró a la tierra prometida. No fue el reposo de estar dormidos. Fue el reposo de descansar de las guerras y de vivir en paz. Esto es lo que Dios nos ofrece: una vida de paz en su presencia que durará para siempre.
  • Si somos fieles a Jesucristo, confiando en él y siguiéndole, habrá un reposo eterno para nosotros. De la misma manera en que Dios pudo descansar de su trabajo de creación y decir que era muy bueno, él nos invita también a poder llegar al final de nuestra vida y compartir ese mismo descanso de satisfacción, en comunión con él.
  • En un funeral en San Antonio, el pastor comentó: Nuestro hermano ahora disfruta del descanso eterno. La abuela sentada en la primera banca comentó: Pues ya era hora. Ese hombre nunca se sentaba. Todos se rieron, porque era cierto. Pero el descanso eterno es mucho más que dejar de trabajar. Es una eternidad con Cristo.
  • ¡Este me parece el mejor plan de retiro que jamás se haya inventado! Nunca se terminará; será una eternidad de paz y de satisfacción en comunión con el Señor. Como alguien ha dicho, no te lo pierdas por el mundo. Descansa hoy, descansa en Cristo y descansarás con él para siempre.
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