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August 04th, 2024

4/8/2024

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La entrada al reino

​
  • Recientemente conversaba por teléfono con un amigo que vive en otro estado. Estaba en el auto haciendo fila para entrar a un balneario. Es un lugar muy popular. Hay una cantidad limitada de entradas disponibles cada día. Mientras conversábamos, un trabajador del local se acercó a la fila de carros y les avisó que ya se había llenado el cupo. No había más entradas.
  • ¡Qué decepción! Esperaba pasar un día alegre con su familia, y ahora tendría que buscar otra opción. Me imagino que todos hemos tenido una experiencia parecida. Muchos lugares deseables tienen condiciones de entrada. Para ingresar, hay que cumplir con los requisitos.
  • ¿Cuál será el requisito para entrar al reino de Dios? La semana pasada hablamos acerca de la presencia del reino. Jesús dijo que el reino está entre nosotros. Podemos entrar al reino de Dios ahora y saber que siempre perteneceremos a él. Esto nos lleva a preguntarnos, ¿cómo entro al reino? ¿Cuáles son las condiciones?
  • Jesús nos da la respuesta. Pero antes de ver la respuesta que Jesús nos da, quiero que pienses en la respuesta que tú darías. ¿Cómo crees que se puede entrar al reino de Dios? Algunas personas creen que todos entrarán, pero Jesús dijo que la puerta a la salvación es estrecha, y pocos la encuentran. Otros creen que es por ser una buena persona o por ser religioso.
  • Cierta noche, un hombre que todo el mundo consideraba bueno fue a ver a Jesús. Él era un maestro muy reconocido dentro de su religión. En la conversación que tuvieron, Jesús le dijo cómo entrar al reino. Este hombre se llamaba Nicodemo, y su historia se encuentra en Juan 3. Vamos a leer el verso 3.
  • —Te aseguro que quien no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios —dijo Jesús. ¿Cómo puedes entrar al reino de Dios? Aquí está la respuesta: tienes que nacer de nuevo. No puedes entrar al reino de Dios si no has nacido de nuevo. Es la única manera.
  • Hace muchos años asistí a un concierto en una iglesia. Había una puerta principal donde uno compraba el boleto y entraba al evento. También había una puerta al costado del edificio que debía estar cerrada, pero había quedado entreabierta. Varias personas se colaron por esa puerta y entraron al concierto.
  • Allí entraron sin cumplir con el requisito de pagar, pero nadie podrá colarse en el cielo. La única manera es nacer de nuevo. Si no has nacido de nuevo, no podrás entrar al cielo. Entonces nos preguntamos, ¿por qué tiene que ser así? ¿Por qué pone Dios esa condición? Vamos a Efesios 2:1-3 para entender la razón.
  • En otro tiempo ustedes estaban muertos en sus transgresiones y pecados, en los cuales andaban conforme a los poderes de este mundo. Se conducían según el que gobierna los aires, según el espíritu que ahora ejerce su poder en los que viven en la desobediencia. En ese tiempo también todos nosotros vivíamos como ellos, impulsados por nuestros deseos pecaminosos, siguiendo nuestra propia voluntad y nuestros propósitos. Como los demás, éramos por naturaleza merecedores de la ira de Dios.
  • Aquí el apóstol Pablo describe la condición natural de toda la humanidad. Esta es nuestra condición aparte de Cristo. ¿Qué nos dice? Nos dice que estábamos muertos. Vivíamos bajo el poder del maligno, aun sin darnos cuenta. Seguíamos nuestra propia voluntad que nos alejaba más y más de Dios. Como resultado, estábamos bajo su ira. Sólo nos esperaba el castigo.
  • Escúchame. ¿Qué necesita una persona muerta? ¿Necesita un poco de medicina? ¿Necesita ayuda para levantarse? ¿Necesita que alguien le explique cómo vivir mejor? ¡No! Una persona muerta necesita volver a vivir. Necesita volver a nacer. Por eso, Jesús nos dice que tenemos que nacer de nuevo si queremos entrar al reino de Dios.
  • Mucha gente piensa que puede llegar a Dios por sus propios esfuerzos. Tratan de ser buenas personas, son religiosos o buscan una luz en su interior. Pero tenemos que entender que, sin Cristo, estamos muertos. No es cuestión de tratar de ser mejor. Necesitamos algo mucho más radical. Nos hace falta una vida nueva. De otro modo, somos zombis. Parecemos estar vivos, pero no tenemos vida espiritual de verdad.
  • Si tenemos que nacer de nuevo para entrar al reino de Dios, y si necesitamos esa vida nueva porque estamos espiritualmente muertos, ¿cómo sucede ese nuevo nacimiento? Regresemos a la conversación entre Jesús y Nicodemo para encontrar la respuesta. Juan 3:5-6 dice así:
  • —Te aseguro que quien no nazca de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios —respondió Jesús—. Lo que nace del cuerpo es cuerpo; lo que nace del Espíritu es espíritu.
  • Entiende bien esto. El nuevo nacimiento no es algo que tú haces. ¿Qué puede hacer una persona muerta? Es algo que el Espíritu Santo hace en ti. Llegamos a tener vida física porque nuestros padres nos la dieron. Llegamos a tener vida espiritual porque el Espíritu Santo nos la da. En ambos casos, el poder no es de nosotros.
  • Ningún niño decide nacer. Nace porque sus padres decidieron tener un bebé. Nosotros tampoco tomamos la iniciativa en nacer de nuevo. Es una obra que hace el Espíritu Santo en nosotros cuando él transforma nuestro corazón y nos da vida nueva. Es un milagro. Es algo sobrenatural.
  • En estos versículos hay algo que confunda a muchas personas. Es la mención del agua en el verso 5. Mucha gente ve esto y piensa que el nuevo nacimiento sucede cuando uno se bautiza. Por eso, algunos bautizan a sus infantes pensando que así podrán entrar al reino de Dios. Otros presionan a sus hijos para que se bauticen porque creen que el bautismo los salvará.
  • Cuando Jesús le dijo estas palabras a Nicodemo, el bautismo cristiano no existía. Sólo existía el bautismo de Juan. Además, Jesús más adelante le dice a Nicodemo que él debería de entender estas cosas. Si Nicodemo como maestro de Israel debía de conocer estas cosas, tienen que haber sido profetizadas en el Antiguo Testamento. Jesús no esperaría que Nicodemo conociera algo que todavía no se había establecido, como el bautismo cristiano.
  • En cambio, el Antiguo Testamento profetizaba un cambio de corazón realizado por el Espíritu. El profeta Ezequiel lo compara con ser lavados en agua. Dice, Los rociaré con agua pura, y luego, Infundiré mi Espíritu en ustedes. (Ezequiel 26:25, 27) Jesús se refiere a este pasaje cuando le habla a Nicodemo, y Nicodemo debía de haberlo entendido.
  • El bautismo puede representar ese cambio, pero no lo causa. Es como un pastel de cumpleaños. No cumples años porque te dan el pastel; te dan el pastel porque cumples años. Del mismo modo, no te bautizas para nacer de nuevo; te bautizas porque has nacido de nuevo.
  • Si esto es así, ¿cuándo nacemos de nuevo? Ya hemos dicho que es un milagro que el Espíritu Santo hace, pero la Biblia nos dice cuándo lo hace. En 1 Pedro 1:23 leemos esto: Pues ustedes han nacido de nuevo, no de simiente perecedera, sino de simiente imperecedera, mediante la palabra de Dios que vive y permanece.
  • Nacemos de nuevo mediante la palabra de Dios. Esta palabra es el evangelio. Cada vez que se predica o se comparte el evangelio existe la posibilidad de que alguien nazca de nuevo. Es por el oír que viene la fe. La fe demuestra que hemos nacido de nuevo.
  • Santiago dice lo mismo: Por su propia voluntad nos hizo nacer mediante la palabra de verdad, para que fuéramos como los primeros frutos de su creación. (Santiago 1:18) Dios nos hace nacer mediante la palabra de verdad cuando creemos el evangelio. En el momento de creer el evangelio, el Espíritu Santo hace un milagro en nosotros y nos da vida nueva. Nos cambia por dentro.
  • ¿Cómo puedes entrar al reino de Dios? Sólo podrás entrar si has nacido de nuevo. No es algo que tú haces. Es un milagro que Dios hace en ti. Ese milagro sucede cuando oyes el evangelio y lo recibes. Puedes ser buena persona, puedes bautizarte e ir a la iglesia y todavía no entrar al reino de Dios. Sólo puedes entrar si tu corazón ha sido cambiado por el Espíritu Santo.
  • Quiero invitarte en esta mañana a examinarte a ti mismo. ¿Has nacido de nuevo? ¿Has sido transformado por el Espíritu Santo? Por favor, no confíes en otra cosa para entrar al reino de Dios. No creas que vas a entrar porque fuiste bautizado o porque eres una buena persona.
  • Jesús prometió: El que a mí viene no lo rechazo. (Juan 6:37) Si tú quieres nacer de nuevo, Jesús no te lo negará. Pon tu confianza en él. Cree en él y en lo que ha hecho por ti. Declara que es tu Señor y Salvador. Confía en él, y su Espíritu te dará vida nueva. Transformará tu corazón y te abrirá la puerta a su reino.
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