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August 18th, 2024

18/8/2024

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El espejo del reino

​
  • Un día me tocó ir al hospital para hacer una visita. Caminando por el pasillo, observé algo que me llamó la atención. En la esquina donde se encontraban dos pasillos había un espejo montado en la pared. ¿Sería para que las personas se revisaran el peinado? ¿Para qué servía?
  • Me di cuenta de que el espejo servía para evitar accidentes. Por el espejo se veía si alguien venía caminando por el otro pasillo, aun antes de verlo. De esta manera, se evitaban choques entre los pacientes, las camillas y los visitantes que transitan los pasillos del hospital.
  • En otras palabras, el espejo refleja lo que viene para dar aviso. La iglesia debe hacer lo mismo. Dios ha puesto su iglesia en la comunidad para servir como un reflejo de su reino. Así como el espejo puede opacarse y dejar de servir, la iglesia también puede dejar de reflejar la realidad del reino y dejar de servir.
  • Para entender esto, vamos a considerar las palabras que el apóstol Pablo escribió a una iglesia que estaba siendo opacada por diferentes problemas. Nuestros problemas pueden ser diferentes, pero Dios también nos habla por medio de lo que Pablo le escribió a esta iglesia. Abramos la Biblia en 1 Corintios 6, y leamos los versos 1 al 5 para comenzar.
  • Si alguno de ustedes tiene un pleito con otro, ¿cómo se atreve a presentar demanda ante los injustos, en vez de acudir a los creyentes? 2 ¿Acaso no saben que los creyentes juzgarán al mundo? Y si ustedes han de juzgar al mundo, ¿cómo no van a ser capaces de juzgar casos insignificantes? 3 ¿No saben que aun a los ángeles los juzgaremos? ¡Cuánto más los asuntos de esta vida! 4 Por tanto, si tienen pleitos sobre tales asuntos, ¿cómo es que nombran como jueces a los que no cuentan para nada ante la iglesia? 5 Digo esto para que les dé vergüenza. ¿Acaso no hay entre ustedes nadie lo bastante sabio como para juzgar un pleito entre creyentes?
  • Una de las situaciones que se habían presentado en la iglesia de Corinto es que los creyentes usaban las cortes seculares para resolver sus quejas. Creían que la religión y el negocio no deben mezclarse, en lugar de reconocer que Cristo es Señor de todo.
  • El apóstol Pablo lo ve como una gran vergüenza. La iglesia es la comunidad del futuro. Debe reflejar el futuro que Dios tiene preparado para su pueblo. Aquí se menciona de soslayo algo que quisiéramos entender mucho mejor. Nos dice que nosotros juzgaremos al mundo, e incluso que juzgaremos a los ángeles.
  • Imagina lo que será tener autoridad para juzgar a los ángeles. ¡Es asombroso! Nos gustaría tener más detalles, pero lo que sabemos es que Jesús nos dará autoridad para gobernar con él cuando venga su reino. Seremos jueces y funcionarios en su gobierno. Si esto es así, ¿no debemos de tener la capacidad ahora de resolver asuntos pequeños?
  • Jesús nos enseñó a resolver nuestras diferencias como parte de su pueblo. Mateo 18:15-17 nos da los pasos que debemos seguir. Si tu hermano peca contra ti, ve a solas con él y hazle ver su falta. Si te hace caso, has ganado a tu hermano. 16 Pero si no, lleva contigo a uno o dos más, para que “todo asunto se resuelva mediante el testimonio de dos o tres testigos”. 17 Si se niega a hacerles caso a ellos, díselo a la iglesia; y si incluso a la iglesia no le hace caso, trátalo como si fuera un incrédulo o un cobrador de impuestos.
  • Hay situaciones en las que las autoridades seculares tienen que involucrarse. Por ejemplo, si se ha cometido un crimen, un abuso o un ataque, es correcto llamar a las autoridades. Pero aquí estamos hablando de asuntos de dinero y otras ofensas que se deben resolver dentro de la iglesia.
  • Si tienes algún problema con otro hermano, no lo saques a relucir delante de todo el mundo. Sigue los pasos que Jesús nos enseñó para resolverlo. Si nosotros vamos a juzgar al mundo, tenemos que empezar a practicar ahora solucionando los problemas que se presentan entre nosotros. Así vivimos reflejando el futuro.
  • Si vamos a ser el espejo del reino de Dios en el mundo, también tenemos que vivir reflejando un buen testimonio. Esto lo vemos en los versos siguientes, 1 Corintios 6:6-8. Al contrario, un hermano demanda a otro, ¡y esto ante los incrédulos! 7 En realidad, ya es una grave falla el solo hecho de que haya pleitos entre ustedes. ¿No sería mejor soportar la injusticia? ¿No sería mejor dejar que los defrauden? 8 Lejos de eso, son ustedes los que defraudan y cometen injusticias, ¡y conste que se trata de sus hermanos!
  • La iglesia es la comunidad del evangelio. ¿De qué manera se reflejan en nuestra vida y en nuestras relaciones el evangelio? ¿Ve el mundo un buen testimonio en nosotros? Cuando los creyentes se aprovechan unos de otros, cuando hay deshonestidad y malos tratos dentro de la iglesia, reflejamos un mal testimonio delante de los demás.
  • El mundo nos está mirando. Las demandas que hacían los creyentes en Corinto delante de los incrédulos servían para manchar el nombre de Dios y dejar en vergüenza el evangelio. ¿Qué hacemos nosotros que hace quedar mal el evangelio? La gente nos está observando. Cuando ven que nos portamos como la gente del mundo, dejarán de escuchar nuestro mensaje.
  • Lo que dices, lo que haces, cómo manejas el dinero, si pagas tus deudas, lo que compras en la tienda – todas estas cosas sirven para dar un buen testimonio o para dañarlo. A los corintios que se demandaban unos a otros, Pablo les dice que podrían ganar el caso en la corte y salir perdiendo. Nosotros podemos pasarnos de listos creyendo que ganamos, pero perdemos.
  • Dios nos llama, como su pueblo, a reflejar las realidades de su futuro venidero. Esto lo hacemos cuando reflejamos el futuro y cuando reflejamos un buen testimonio. También lo hacemos cuando reflejamos la realidad del reino. Los versos 9 al 11 lo describen.
  • ¿No saben que los injustos no heredarán el reino de Dios? ¡No se dejen engañar! Ni los inmorales sexuales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los sodomitas, ni los homosexuales, 10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los calumniadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios. 11 Y eso eran algunos de ustedes. Pero ya han sido lavados, santificados y justificados en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios.
  • El reino de Dios es para los justos, no para los pecadores. Hoy en día se habla mucho del amor de Dios, a tal extremo que muchos creen que todo el mundo, hasta Satanás, entrará al reino de Dios. Pero el amor de Dios no cancela su justicia. No cancela su santidad. El amor de Dios lo llevó a pagar un enorme precio en la cruz para ofrecernos la entrada a su reino. Sin embargo, tenemos que aceptar su oferta. No podemos entrar así no más.
  • Hay dos realidades que tenemos que entender, y quiero que prestes mucha atención. La primera es esta: si vives en pecado como los que se mencionan aquí, no puedes estar seguro de entrar al reino de Dios. Si vives en pecado sexual, sea el sexo antes del matrimonio o el adulterio o la actividad homosexual, si robas o eres borracho, si eres idólatra, no estás preparado para entrar al reino de Dios.
  • No puedes vivir en pecado y quedar bien con Dios al mismo tiempo. Pero la otra realidad es maravillosa. Dios te puede limpiar de cualquier pecado. Por eso, Pablo escribe al final: eso eran algunos de ustedes. En la iglesia de Corinto había personas que habían sido homosexuales, adúlteros, ladrones, borrachos y muchas otras cosas. Pero Jesús los había lavado.
  • Cuando ponemos nuestra fe en Jesús, somos lavados por su sangre. Somos santificados por su Espíritu. Su Padre nos declara justos. Para entrar al reino de Dios, no importa lo que fuiste. Importa lo que eres. ¿Eres seguidor de Jesucristo? ¿Te has entregado a él? Ya fuiste lavado. Ya no eres lo que antes fuiste.
  • Reflejemos en nuestra vida la realidad de lo que somos en Cristo. Primera de Tesalonicenses 2:12 dice esto: Los hemos animado, consolado y exhortado a llevar una vida digna de Dios, que los llama a su reino y a su gloria. En lugar de regresar al pasado de donde Jesús nos sacó, caminemos hacia delante en la vida nueva de su reino.
  • Al principio del mensaje les hablé de los espejos que se encuentran en las esquinas de los pasillos. Si uno de esos espejos no funciona, el resultado podría ser un accidente. La función de la iglesia es aun más importante. Si no reflejamos al mundo la realidad del reino de Dios, muchos se pueden perder. No podemos cambiar el pasado, pero sí podemos cambiar el futuro. ¿Qué tenemos que cambiar para dar un fiel reflejo de la realidad del reino de Dios?
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