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December 01st, 2024

1/12/2024

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La bendición de María

​
  • ¿Cuántos de ustedes quieren ser bendecidos? ¡Creo que todos! Todos andamos en busca de la bendición. Nos saludamos diciendo, Dios te bendiga. Nos despedimos en un texto con la palabra bendiciones. A todo el mundo le deseamos Bendecido día.
  • Sin embargo, creo que pocas veces nos detenemos para pensar en las bendiciones que buscamos y que deseamos. Quizás para muchos la bendición sea solamente una forma de decir, Buena suerte. Pero recibir una bendición es mucho más que tener suerte. La bendición viene de Dios, un ser personal que nos conoce. La suerte no es una persona.
  • Hoy vamos a considerar el ejemplo de alguien que recibió una bendición muy especial. Se trata de María, la madre de Jesús. La semana pasada estuvimos con Zacarías, el sacerdote anciano que recibió la noticia del ángel Gabriel diciéndole que él y su esposa Elisabet tendrían un bebé. Ese bebé sería Juan el Bautista.
  • Luego, el ángel Gabriel visitó a María y le dijo que ella también tendría un bebé. Los embarazos de María y de Elisabet parecían imposibles. Elisabet era anciana, mientras que María fue virgen. Sin embargo, por el poder de Dios, ambas saldrían encinta. En el caso de María, el ángel especificó que su embarazo sería obra del Espíritu Santo, y que su hijo sería el Hijo de Dios.
  • Poco después, María salió de viaje para visitar a Elisabet. Eran parientes, y el ángel le había contado a María sobre el embarazo de Elisabet. María, la virgen embarazada, entró a la casa de Elisabet, la anciana embarazada. Vamos a leer en Lucas 1:39-45 lo que sucedió.
  • A los pocos días María emprendió viaje y se fue de prisa a un pueblo en la región montañosa de Judea. Al llegar, entró en casa de Zacarías y saludó a Elisabet. Tan pronto como Elisabet oyó el saludo de María, la criatura saltó en su vientre. Entonces Elisabet, llena del Espíritu Santo, exclamó:
  • —¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el hijo que darás a luz! Pero ¿cómo es esto que la madre de mi Señor venga a verme? Te digo que tan pronto como llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de alegría la criatura que llevo en el vientre. ¡Dichosa tú que has creído, porque lo que el Señor te ha dicho se cumplirá!
  • Cuando Elisabet saludó a María, le dijo: ¡Bendita tú entre las mujeres! Aunque María fue una simple campesina de un rancho pequeño, Dios le había concedido una gran bendición. ¿Cuál fue esa bendición? ¿Cómo la recibió? ¿Por qué la recibió? Si queremos ser bendecidos, aprendamos del ejemplo de la bendición de María.
  • La primera cosa que vemos en la bendición de María es la manera en que fue bendecida. Elisabet le dice, ¿Cómo es esto que la madre de mi Señor venga a verme? Aquí vemos cuál fue la bendición que recibió María. Ella fue bendecida por ser la madre del Señor.
  • Algunos le dan a María el título de Madre de Dios, pero la Biblia nunca la describe así. Esa frase se puede malinterpretar. Dios no puede tener madre, si por eso se entiende que Dios en algún momento comenzó a existir. Más bien, María fue madre de Jesús. En Jesús Dios se hizo hombre.
  • Desde la eternidad, Dios el Hijo ha existido. No tuvo comienzo. En el principio, ya existía con el Padre. En un momento de la historia, por medio del Espíritu Santo, él tomó nuestra naturaleza. Se hizo hombre. Jesús, el Dios-hombre, es el Señor de todo. Para que entrara al mundo para salvarnos, tuvo que nacer. María recibió la bendición de ser la madre que dio a luz al Señor.
  • La admiración que expresó Elisabet, entonces, no fue por la grandeza de María misma. Ella se admiró de la bendición que había recibido María de dar a luz al Señor. La bendición que ella recibió es un reflejo de la grandeza del Señor que por ella llegaría al mundo. La luna brilla porque refleja la luz del sol. La bendición de María fue el reflejo de la luz que llevaba dentro.
  • Esa bendición está al alcance de cualquiera de nosotros. Todos podemos llevar en nuestro ser a ese mismo Señor por la fe y recibir esa bendición. Lo que ella hizo físicamente nosotros lo podemos hacer espiritualmente. Es triste que tantas personas hoy en día adoren a María en lugar de tratar de imitarla. Ella no es una diosa, pero sí es un gran ejemplo para nosotros.
  • María fue bendecida por ser madre del Señor, y nosotros también podemos llevar la presencia de Jesús. ¿Cómo recibió ella esa bendición? Aquí está la segunda cosa que observamos. María fue bendecida por obra del Espíritu Santo. Ella quedó embarazada por obra del Espíritu Santo.
  • El mismo Espíritu que se movió sobre las aguas cuando Dios creó el mundo se movió en el vientre de María para crear la carne humana de Jesús y unirla con su naturaleza divina. Luego, cuando María llegó a la casa de Elisabet, ese mismo Espíritu Santo se movió en Elisabet y Juan el Bautista.
  • Había cuatro personas presentes – Jesús, María, Elisabet y Juan – y los cuatro fueron llenos del Espíritu Santo. De paso, observemos la humanidad y la personalidad de los bebés que estaban en el vientre. Jesús ya era el Señor, aunque no había nacido aún. Juan fue lleno del Espíritu Santo y brincó de alegría en el vientre de Elisabet. La Biblia lo llama una criatura, un bebé.
  • Algunas personas hoy en día quieren negar que los bebés en el vientre merezcan protección. Los consideran vida en potencia, pero no personas que tengan derechos. La Biblia no apoya esta perspectiva. Más bien, desde el vientre, nos presenta al ser humano como persona.
  • ¿Será que el mismo Espíritu Santo que llenó a Elisabet, a María y a Juan también nos podrá llenar a nosotros? ¡Por supuesto que sí! Cuando Jesús regresó al cielo, él envió al Espíritu Santo para llenar a todos sus seguidores. Por ejemplo, cuando la iglesia oró, leemos lo siguiente en Hechos 4:31:
  • Después de haber orado, tembló el lugar en que estaban reunidos; todos fueron llenos del Espíritu Santo y proclamaban la palabra de Dios sin temor alguno. ¿Te das cuenta? ¡Todos fueron llenos del Espíritu Santo! Efesios 5:18 dice, sean llenos del Espíritu. Podemos ser llenos del Espíritu Santo como lo fueron ellos.
  • Si quieres ser lleno del Espíritu Santo, el primer paso es entregarle tu vida a Jesús. Sólo un seguidor de Cristo podrá vivir lleno del Espíritu Santo. En segundo lugar, vive en arrepentimiento. Si te aferras a cosas que no le agradan a Dios y no quieres arrepentirte, ofendes al Espíritu Santo. En tercer lugar, búscalo. En momentos de oración, en momentos de alabanza y en momentos de tribulación experimentarás la llenura del Espíritu.
  • María fue bendecida por obra del Espíritu Santo. Tú y yo podemos experimentar la misma bendición de que el Espíritu Santo llene nuestra vida. Podemos ser como Pablo y Silas, que cantaban a la medianoche encerrados en la cárcel porque estaban llenos del Espíritu.
  • La tercera cosa que vemos en este pasaje es cómo llegó María a recibir esta bendición. Elisabet nos da la respuesta, según Lucas 1:45: ¡Dichosa tú que has creído, porque lo que el Señor te ha dicho se cumplirá! La dicha es lo mismo que la bendición. ¿Cómo recibió María esta dicha, esta bendición? La recibió porque creyó.
  • Cuando el ángel le habló, ella aceptó. Ella creyó el mensaje que Dios le mandó por medio del ángel. Como resultado, recibió la bendición de cargar en su vientre al Salvador del mundo.
  • Lo que ella hizo es lo mismo que había hecho Abraham, dos mil años antes. Cuando Dios le habló y le prometió que sería el padre de una gran nación y que traería bendición a todas las naciones, él creyó. Génesis 15:6 dice: Abram creyó al Señor y el Señor se lo reconoció como justicia. Abraham fue declarado justo por Dios porque creyó lo que le dijo.
  • Es también por creerle a Dios que nosotros somos bendecidos. Romanos 4:9 dice, ¿Acaso se ha reservado esta dicha solo para los que están circuncidados? ¿Acaso no es también para los no judíos? Hemos dicho que a Abraham se le tomó en cuenta su fe como justicia. Recibimos la dicha del perdón y la bendición del Espíritu cuando confiamos en Jesús.
  • La bendición no viene porque Dios nos debe algo. No se puede comprar. No se recibe con palanca o con influencia. Se recibe porque creemos lo que Dios nos dice y confiamos en él. La bendición del perdón, de la vida eterna, de la presencia misma de Cristo y del poder del Espíritu Santo es para todos los que tienen fe.
  • ¿Te gustaría recibir la bendición de María? ¿Te gustaría reflejar en tu vida la luz de Cristo? ¿Te gustaría que su Espíritu te llene? Dos cosas son necesarias. El paso inicial es el de poner tu confianza en Jesús y reconocerlo como Señor y Salvador. Reconoce tu pecado y arrepiéntete. Cree que Jesús murió en la cruz por tus pecados y resucitó para tu justificación.
  • El segundo paso es caminar por fe todos los días. Si tu fe ha menguado, mira a Jesús. Escucha sus palabras. Oye su voz, y cree lo que él te dice. Cuando la crees a Dios, la bendición viene a tu vida.
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