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December 07th, 2025

7/12/2025

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La Navidad y la familia

​
  • Una de mis primeras memorias es de la Navidad. Bajé por la escalera y vi debajo del árbol un regalo muy especial. Era una bicicleta azul que alguien me regaló. Fue mi primera bicicleta. Tengo otra memoria de todas las Navidades de mi niñez. Recuerdo que, cuando nos reuníamos como familia para celebrar la Nochebuena, siempre leíamos de la Biblia la historia de la primera Navidad.
  • A veces, en mi inmadurez, lo que yo más deseaba era que se terminara la lectura para poder abrir los regalos. Sin embargo, había algo más importante que los regalos –recordar qué era lo que estábamos celebrando.
  • Dime, ¿qué les enseñas a tus hijos acerca de la Navidad? ¿A quién realmente se celebra en tu casa? Quizás te hayas sacrificado este año para poder darles a tus hijos una buena Navidad, o quizás estés en apuros y no puedas darles mucho. Sin embargo, el regalo más importante está al alcance de cualquier presupuesto. Es el regalo del verdadero significado de la Navidad.
  • Cuando leemos la Biblia, descubrimos que Dios no está en contra de las celebraciones familiares. Al contrario; él mandó a su pueblo celebrar varias veces al año, dejando de trabajar y reuniéndose en familia. Dios quiere que las familias se reúnan y celebren las grandes cosas que ha hecho para su pueblo.
  • Él quiere que nuestras celebraciones familiares trasmitan su verdad de generación en generación. Así como en las comidas familiares muchas veces pasamos el plato de comida de una persona a otra, Dios desea que pasemos el plato de su Palabra de padre a hijo, de generación en generación.
  • Para enseñarnos a hacer esto, Dios nos dejó el ejemplo en su Palabra. Una de las fiestas más importantes que celebraba el pueblo de Dios en el Antiguo Testamento era la Pascua. Esta celebración conmemoraba la liberación del pueblo de Dios de su esclavitud en Egipto.
  • Cada año, los israelitas celebraban esta fiesta con una cena muy especial. Cada aspecto de la comida representaba su vida en Egipto y la liberación que Dios había logrado. Comían pan sin levadura porque habían salido de prisa – sin tiempo para que el pan se leudara. Comían hierbas amargas representando su vida amarga en Egipto.
  • Sobre todo, comían la carne de un animal sacrificado. Esa carne les recordaba a los animales sacrificados para que su sangre se rociara en las puertas de sus casas. Esa sangre había protegido a los hijos israelitas de morir a mano del ángel de la muerte.
  • Tú me dirás: ¿Qué tiene que ver la Pascua con la Navidad? Mucho, en realidad. Jesús nació para ser nuestro Cordero de Pascua. Pero quiero que nos enfoquemos en una parte muy importante de esta celebración. Se encuentra en Éxodo 12:24-27.
  • »Obedezcan estas instrucciones. Será un estatuto perpetuo para ustedes y para sus hijos. Cuando entren en la tierra que el Señor ha prometido darles, ustedes seguirán celebrando esta ceremonia. Y cuando sus hijos les pregunten: “¿Qué significa para ustedes esta ceremonia?”, responderán: “Este sacrificio es la Pascua del Señor, que en Egipto pasó de largo por las casas israelitas. Hirió de muerte a los egipcios, pero salvó la vida de nuestras familias”». (NVI)
  • Dios le dice a su pueblo que la celebración de la Pascua debe ser una celebración perpetua, y que tenía un propósito especial: despertar el interés de los niños israelitas para que pregunten acerca del significado de estas acciones. Dios sabe que los niños son curiosos por naturaleza.
  • Un niño había fastidiado a su mamá con tantas preguntas que ella finalmente le hizo una pregunta también: ¿Por qué me haces tantas preguntas? El niño le respondió: Si no te hago preguntas, ¿cómo voy a aprender? Así también debían los niños israelitas de aprender acerca de las raíces de su fe en el Señor. Sus padres debían estar listos para contestar las preguntas que ellos hacían.
  • Con el tiempo, surgió la costumbre entre las familias judías de que uno de los niños hacía estas preguntas como parte de la celebración. De esta forma, las familias podrían estar seguras de trasmitir esta información tan importante a sus hijos.
  • Lo que Dios planeó para la celebración de la Pascua nosotros también lo debemos buscar en todas nuestras celebraciones familiares. Dios nos ha dejado el ejemplo aquí en la celebración del éxodo. Nos ha mostrado que cualquier celebración familiar se puede convertir en una oportunidad para ayudarles a nuestros hijos a comprender la verdad – de pasarles el plato de la Palabra.
  • ¿Qué tiene que pasar en nuestras familias para que esto suceda? La primera cosa importante es esta: tenemos que hacer las cosas a propósito. Si a nada apuntas, a nada vas a atinar. En medio del ajetreo de la temporada es fácil perdernos en todo lo que tenemos que hacer y olvidar la gran oportunidad que tenemos de enseñarles a nuestros hijos.
  • En este momento, te invito a tomar una decisión. Decide ante el Señor que vas a pensar primero en pasar el plato de la Palabra a tus hijos antes de cualquier otra cosa. Dile en este momento que quieres que esta Navidad sea una oportunidad para que tus hijos conozcan más de Cristo.
  • Tenemos que hacer las cosas a propósito. La segunda cosa que tenemos que hacer es usar nuestra creatividad. Algunos de nosotros somos más creativos que otros, pero todos tenemos algo de creatividad que hemos recibido de nuestro Dios Creador. Considera: ¿cómo puedes envolver a tus hijos en la celebración de la Navidad de tal forma que Jesús sea glorificado?
  • Quizás tu familia podría hacer un regalo especial para Jesús. Podrían todos hacer corazones de papel y colocarlos dentro de una bolsa de regalo. Esto podría servir como recordatorio de lo que Cristo quiere de nosotros.
  • Quizás podrían tener un pequeño drama durante la celebración familiar donde se presenta la historia del nacimiento de Cristo. Quizás podrían participar todos juntos en un proyecto para recaudar fondos para la ofrenda misionera, poniendo sus ofrendas en una caja de regalo para Dios. ¡Usa tu creatividad!
  • Dios nos da el ejemplo de cómo convertir nuestra celebración en una oportunidad para trasmitir su verdad de generación en generación. Él también nos da direcciones para hacerlo en Deuteronomio 4:9-10. Pero ¡tengan cuidado! Presten atención y no olviden las cosas que han visto sus ojos ni las aparten de sus corazones mientras vivan. Cuéntenselas a sus hijos y a sus nietos. El día que ustedes estuvieron ante el Señor su Dios en Horeb, él me dijo: «Convoca al pueblo para que se presente ante mí y oiga mis palabras, para que aprenda a temerme todo el tiempo que viva en la tierra y para que enseñe esto mismo a sus hijos».
  • Dios sabe que somos muy olvidadizos. A veces me encuentro parado en un lugar, tratando de recordar por qué estoy allí. ¡Tan pronto se nos olvidan las cosas!
  • Por eso, Dios constantemente nos llama a recordar y a repetir las cosas importantes a nuestros hijos. No te canses de hablarles del verdadero significado de la Navidad. No te canses de hablarles del Señor. Así tú también recordarás las palabras del Señor, y tendrán más significado para ti.
  • ¿Alguna vez has jugado con los dominós, parándolos en fila para formar figuras? Es posible, con suficientes dominós, hacer grandes y complicados caminos con estas piezas. Después de armar la figura, la parte más divertida consiste en empujar el primer dominó, y ver cómo – uno por uno – van cayendo, uno empujado por otro, hasta que todos se han caído.
  • Recuerda eso, y observa lo que Dios nos dice en el Salmo 78:5-6. Él promulgó un mandato para Jacob, dictó una ley para Israel; ordenó a nuestros antepasados enseñarlos a sus descendientes, para que los conocieran las generaciones venideras y los hijos que habrían de nacer, que a su vez los enseñarían a sus hijos.
  • Dios comenzó el proceso enseñando a nuestros antepasados en la fe acerca de su verdad y su propósito para nosotros. Con ellos empujó el primer dominó, y hasta nosotros ha llegado el proceso. Ahora nos toca continuarlo. ¿Cuál es el propósito? Que todos caigan ante Dios, rendidos en adoración al que envió a su Hijo por nuestra salvación.
  • Durante esta Navidad, no detengas el proceso. No dejes que tus hijos se queden fuera de la gran trayectoria de la salvación. Hay dos cosas que debes enseñarles. La primera es lo que ha hecho Dios. La Biblia consiste en historias de las grandes acciones de Dios, y una de las mayores es lo que celebramos ahora en la Navidad. Dios mismo se hizo hombre, nació en un pesebre, en un lugar humilde. Dios vino a este mundo en la persona de su Hijo Jesucristo para salvarnos de la oscuridad y del pecado. Cuéntales esta historia a tus hijos y ayúdales a comprender lo que significa.
  • Sin embargo, no te detengas con eso. Después de contarles lo que ha hecho Dios, cuéntales lo que debemos hacer nosotros. ¿Cómo debemos responder frente a todo lo que Dios ha hecho por nosotros? ¿Cuál debe ser nuestra respuesta? Ayúdales a ver que Dios nos está llamando a rendirnos a él, a dar para que otros también puedan conocerlo y a hablarles a otros también.
  • Hasta aquí, he hablado principalmente a los que son padres y tienen a sus hijos en casa. Sin embargo, varios de nosotros no estamos en esa posición. Algunos están separados de sus hijos por alguna razón, y otros son solteros o tienen hijos adultos. ¿Qué podemos hacer nosotros?
  • También tenemos un papel que jugar en este proceso. Podemos buscar niños cuyos padres quizás no les estén hablando de Cristo para enseñarles de él. Podemos hablar con nuestros sobrinos, con los hijos de nuestros amigos y con otros pequeños que nos rodean. Podemos buscar las oportunidades que están a nuestro alcance para pasar a la próxima generación lo que hemos llegado a conocer de Cristo.
  • ¿Qué recordarán tus hijos de esta Navidad? Más importante, ¿qué memorias estás tratando de crear con ellos? ¿Quieres que recuerden solamente los regalos espectaculares, las buenas fiestas o la alegría de estar con la familia? ¿O tienes un plan para que ellos puedan llegar a entender lo que realmente significa la Navidad?
  • En esta mañana, te invito a hacer conmigo un compromiso ante Dios. El compromiso es éste: decirle que, este año, las memorias que trataremos de crear se enfocarán en glorificar a Cristo más que cualquier otra cosa. Las memorias que hacemos van formando nuestra identidad. Es decir, las personas que somos dependen en gran parte de las memorias que tenemos.
  • Decide hoy que las memorias de tu familia servirán para acercar a cada miembro a la fe en Cristo. Dios ya te enseñó cómo hacerlo. Ahora te toca ponerlo en práctica.
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