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March 22nd, 2026

22/3/2026

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Una vida llena del Espíritu

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  • ¿Estás conforme con tu vida espiritual? Me atrevo a decir que muchos de nosotros sentimos que algo nos falta. Puede ser que no estemos atrapados en grandes pecados, pero tampoco logramos cosas grandes para Dios. No estamos sumidos en la desesperación, pero tampoco vivimos llenos de gozo y de paz. Estamos más o menos.
  • ¿Qué nos falta? Lo que nos falta a muchos es conocer mejor al Espíritu Santo. Él es nuestro contacto directo con Dios. Si esa conexión está desenchufada, no vamos a experimentar lo que Dios quiere darnos en nuestra vida.
  • Jesús nos muestra cómo vivir la vida llena del Espíritu. Todo lo que Jesús hizo cuando estuvo en la tierra, lo hizo en el poder del Espíritu Santo. Jesús es Dios, pero Filipenses 2:7 nos dice que él se despojó a sí mismo. No dejó de ser Dios, pero dejó de hacer uso de todos sus poderes divinos.
  • Podríamos decir que vino a luchar con una mano atada, porque no usó su poder divino. Más bien, dependió por completo del Espíritu Santo. Cuando Jesús se humanó, vivió en completa dependencia del mismo Espíritu que él luego nos concedió a nosotros. Vamos a ver en la vida de Jesús tres obras del Espíritu Santo que se pueden repetir en nuestras vidas también.
  • Comencemos con su nacimiento. ¿Cómo llegó Jesús a este mundo? Como Dios el Hijo, siempre ha existido. En un momento de la historia, sin embargo, se hizo hombre. Su naturaleza divina se unió a una naturaleza humana para nacer en este mundo.
  • La humanidad de Jesús no fue resultado de una relación matrimonial. Lucas 1:35 nos dice cómo sucedió, en las palabras del ángel a María: —El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Así que al santo niño que va a nacer lo llamarán Hijo de Dios. (NVI)
  • Considera todo lo que Jesús hizo para salvarnos. Él obedeció perfectamente todas las leyes de Dios. Vivió una vida sin pecado. Al final, entregó su cuerpo en la cruz en sacrificio por nuestros pecados. Por su sangre somos limpios de pecado.
  • Nada de esto habría sido posible si Jesús no hubiera tomado nuestra humanidad. Jesús no podría haber muerto por nuestros pecados si no naciera con un cuerpo humano. No podría haber derramado su sangre si no tuviera un cuerpo humano con sangre para derramar. Por obra del Espíritu Santo Jesús nació en este mundo para poder salvarnos.
  • Nosotros también nacemos por obra del Espíritu Santo, pero en nuestro caso, es como una imagen en espejo. Jesús ya tenía vida espiritual, porque es Dios. Por medio del Espíritu Santo, recibió vida física. Nosotros ya tenemos vida física gracias a nuestros padres. Por obra del Espíritu Santo, recibimos vida espiritual.
  • Así lo dice Juan 3:5-8. —Te aseguro que quien no nazca de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios —respondió Jesús—. 6 Lo que nace del cuerpo es cuerpo; lo que nace del Espíritu es espíritu. 7 No te sorprendas de que haya dicho: “Tienen que nacer de nuevo”. 8 El viento sopla por donde quiere y oyes su sonido, aunque ignoras de dónde viene y a dónde va. Lo mismo pasa con todo el que nace del Espíritu.
  • Para poder entrar a este mundo y salvarnos, Jesús nació por obra del Espíritu. Para poder entrar al reino de Dios y ser salvos, tenemos que nacer de nuevo por obra del mismo Espíritu. La única forma de tener vida espiritual es por obra del Espíritu Santo.
  • ¿Cuándo nacemos de nuevo? El Espíritu Santo nos hace renacer en el momento en que nos arrepentimos del pecado y recibimos a Cristo como Señor y Salvador. La salvación no es algo que nosotros logramos. Es algo que recibimos. Cristo nos salva, y el Espíritu Santo nos da vida. Cuando nace la fe en nuestro corazón, el Espíritu nos hace nacer de nuevo.
  • ¿Has nacido de nuevo? Yo no recuerdo el momento en que nací, pero recuerdo cuando nací de nuevo. Era un niño de cinco años, pero entendía que era pecador y necesitaba que Jesús me salvara. Le pedí que me salvara y le entregué mi vida. En ese momento, el Espíritu Santo me dio vida nueva.
  • Si tú no sabes si has nacido de nuevo, entrégate hoy a Jesús. Pon tu fe en lo que él hizo por ti en la cruz, y arrepiéntete de tus pecados. En ese momento, el Espíritu Santo te dará vida nueva. Te dará un nuevo corazón. Si nunca lo has hecho, hazlo hoy.
  • Ahora veamos la segunda obra del Espíritu Santo. Cuando Jesús nació, no se despidió del Espíritu. Al contrario; todo su ministerio lo hizo en el poder del Espíritu Santo. Leamos lo que nos dice Lucas 4:1. Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y fue llevado por el Espíritu al desierto.
  • Jesús acababa de bautizarse. El Espíritu descendió sobre él como paloma para capacitarlo para lo que venía. Estaba lleno del Espíritu. Sabes, así debemos vivir nosotros también. La Biblia nos dice que seamos llenos del Espíritu Santo. Este fue el secreto de Jesús para tener victoria sobre el diablo.
  • ¿Por qué pudo Jesús resistir la tentación? Simplemente porque él se dejó guiar por el Espíritu y por nadie más. Nos podría parecer extraña la dirección del Espíritu. El Espíritu lo llevó al desierto. Si yo fuera Jesús, me parecería raro. Después de bautizarse, él había estado con Juan junto al río, un lugar verde y lleno de gente que alababa a Dios.
  • De allí, ir al desierto a solas, en la sequedad y el calor, parecería extraño. El Espíritu Santo no siempre nos va a guiar a los lugares que nos gustan. A veces nos llevará a lugares solos. Pero Jesús se preparó para luchar contra el enemigo entregándose al control del Espíritu y llenándose de la Palabra.
  • Nosotros también podemos caminar por la vida guiados por el Espíritu Santo. Vamos a ver cuáles serán los resultados si lo hacemos. Gálatas 5:22-25 nos describe lo que sucederá. El fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas. Los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si el Espíritu nos da vida, andemos guiados por el Espíritu.
  • Cuando andamos guiados por el Espíritu Santo, aprendemos a relacionarnos con Dios. Aprendemos a vivir en comunión con los demás. Aprendemos a estar bien con nosotros mismos. Todo esto lo produce la obra del Espíritu Santo en nosotros.
  • Si te has entregado a Cristo, tu carne pecadora ha muerto en la cruz con él. Ahora eres libre para caminar en el poder del Espíritu. Si no tienes el poder del Espíritu Santo, no eres cristiano y tienes que entregarte a Jesús. Si de corazón te has entregado a Cristo, su Espíritu está en ti porque te ha dado vida. Ahora te toca andar guiado por el Espíritu.
  • Hace años, antes de que se usara el GPS, muchos sacábamos mapas de Internet para llegar a diferentes lugares. En una ocasión, imprimí un mapa de Google para llegar a otra ciudad. La ruta que mostraba el mapa me sacaba de la carretera para llevarme por caminos secundarios en un tramo, y luego me regresaba a la carretera principal.
  • Me pareció ridículo, y decidí seguir por la carretera principal en lugar de bajarme cuando me lo indicó el mapa. Pronto descubrí que había construcción, y tardé mucho en atravesar una pequeña sección de la carretera. El desvió que me mostraba el mapa me habría ahorrado tiempo, en realidad.
  • Así nos sucede con el Espíritu Santo. Él nos guiará, si se lo permitimos. Sin embargo, muchas veces nos creemos más sabios que Dios mismo, y preferimos seguir por el camino que nos parece mejor. Si le prestas atención, oirás la voz del Espíritu cuando oras. La oirás cuando lees la Biblia. La oirás en una predicación o en una canción de adoración. La oirás en tu interior en momentos de crisis.
  • La pregunta es esta: ¿Prestarás atención? Si el Espíritu Santo te ha dado vida al hacerte nacer de nuevo, entrégate a su dirección. Pídele que te guíe. Dile a Dios que estás dispuesto a escuchar su voz, y comienza a caminar bajo su dirección. No ignores el mapa que él te da.
  • Hemos visto, entonces, cómo el Espíritu Santo que dio vida física a Jesús nos da vida espiritual a nosotros. Hemos visto también cómo ese mismo Espíritu que guio a Jesús nos guía a nosotros. Ese mismo Espíritu también le dio poder a Jesús, y nos da poder a nosotros. Leamos Lucas 4:14-15.
  • Jesús regresó a Galilea en el poder del Espíritu y se extendió su fama por toda aquella región. Enseñaba en las sinagogas y todos lo admiraban. (NVI) Estos versículos nos hablan del comienzo del ministerio público de Jesús. Después de su bautismo y tentación, él comienza a predicar en las sinagogas. ¿Cómo lo hace? Lo hace en el poder del Espíritu Santo.
  • Imaginemos una conversación entre Jesús y el Espíritu Santo. Jesús dice: Voy a ir a la tierra a salvar a la humanidad. Luego, te voy a mandar para que les ayudes a hacer todo lo que les he mandado. El Espíritu Santo le responde, Está bien, pero ¿cómo van a saber cómo vivir bajo mi poder? Jesús contesta: Tú vas a ir conmigo y me vas a ayudar en todo. A lo que responde el Espíritu, ¡Vamos!
  • Si Jesús, siendo Hijo de Dios, ministró en dependencia del Espíritu Santo, nosotros también podemos hacer grandes cosas en su poder. Hechos 1:8 dice esto: Pero cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, hasta en los confines de la tierra.
  • Jesús les dijo a sus discípulos que esperaran la llegada del Espíritu Santo, porque sólo con su poder podrían cumplir la misión. Nosotros ya no tenemos que esperar la llegada del Espíritu Santo, porque ya hemos sido sellados con su presencia. Sólo tenemos que aprender a depender de él.
  • Tú pensarás: Yo no puedo testificar a mis vecinos de Cristo. No sé qué decirles. No estás solo. Pídele al Espíritu que te ayude a encontrar las palabras. Quizás pienses que no puedes ser un buen padre o esposo. Pídele al Espíritu Santo que te dé la sabiduría para hacerlo, y busca las ayudas que puedas encontrar. Quizás pienses que no puedes servir en la iglesia. Si Dios te está llamando a hacerlo, su Espíritu te dará el poder.
  • Imaginemos que tu equipo de fútbol está perdiendo un partido. No hay esperanza. De repente, el entrenador mete a un miembro nuevo del equipo que nadie ha visto jugar. Todos piensan que no servirá de nada, cuando resulta ser el jugador estrella. Terminan ganando el partido por un punto, después de varios goles que mete este nuevo jugador.
  • Podemos pensar que todo está perdido en esta vida, pero no contamos con el Espíritu Santo. Él nos quiere llevar a la victoria. Nos da vida nueva, nos guía y nos da poder para alcanzar las metas que Dios tiene para nosotros. La única pregunta: ¿Le dejaremos jugar? ¿Nos entregaremos a su control y dirección para avanzar a la victoria? ¿O trataremos de hacerlo todo por nuestra cuenta?
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