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October 12th, 2025

12/10/2025

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Recuerda

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  • Cuando pasamos cierta edad, comenzamos a enfrentar una realidad. Se nos olvidan las cosas. Entramos a un cuarto y tenemos que reflexionar un momento para recordar por qué estamos allí. Buscamos las llaves, y no recordamos dónde las dejamos.
  • Estas pequeñas fallas de memoria nos pasan a todos. Sin embargo, hay fallas de memoria que son mucho más graves. No estoy hablando de faltas de memoria que provienen del envejecimiento. Me refiero a ser olvidadizos en nuestra vida espiritual.
  • A veces, escuchamos un mensaje o leemos un versículo acerca de algún tema que ya conocemos. Eso ya lo sé, decimos. Sin embargo, lo importante no es que lo sepamos. Lo importante es que lo hagamos. Conocemos la verdad, sabemos lo que es correcto, pero no nos sirve de nada porque no lo hacemos. Podríamos decir que se nos olvida.
  • Por eso, el pasaje bíblico que vamos a leer hoy comienza con la palabra Recuérdales. Muchas veces, no nos hace falta aprender algo nuevo de la Biblia. Siempre es bueno hacerlo, pero muchas veces nuestra mayor necesidad es recordar algo que ya sabemos, pero que se nos ha olvidado hacer. Escucha lo que Dios te dice en Tito 3:1-8.
  • Recuérdales a todos que deben mostrarse obedientes y sumisos ante los gobernantes y las autoridades. Siempre deben estar dispuestos a hacer lo bueno: 2 a no hablar mal de nadie, sino a buscar la paz y ser respetuosos, demostrando plena humildad en su trato con todo el mundo.
  • 3 En otro tiempo también nosotros éramos necios y desobedientes. Estábamos descarriados y éramos esclavos de todo género de pasiones y placeres. Vivíamos en la malicia y en la envidia. Éramos detestables y nos odiábamos unos a otros. 4 Pero cuando se manifestaron la bondad y el amor de Dios nuestro Salvador, 5 él nos salvó, no por nuestras propias obras de justicia, sino por su misericordia. Nos salvó mediante el lavamiento de la regeneración y de la renovación por el Espíritu Santo, 6 que él derramó sobre nosotros abundantemente por medio de Jesucristo nuestro Salvador. 7 Así lo hizo para que, justificados por su gracia, llegáramos a ser herederos que abrigan la esperanza de recibir la vida eterna. 8 Este mensaje es digno de confianza y quiero que lo recalques, para que los que han creído en Dios se empeñen en hacer buenas obras. Esto es excelente y provechoso para todos. (NVI)
  • Estos versículos nos hablan de tres cosas que todos tenemos que recordar. Debemos recordar cómo debemos vivir. Debemos recordar cómo fuimos antes. Debemos recordar cómo Dios nos salvó. Veamos estas cosas una por una.
  • En primer lugar, recuerda cómo debes vivir. Los primeros dos versículos nos hablan de nuestra vida entre la sociedad. ¿Cómo debe ser un creyente? Debe ser diferente del mundo que lo rodea. Hay demasiados creyentes camaleones. ¿Has visto uno?
  • Los camaleones cambian de color para camuflarse. Sobre algo verde, se vuelven verdes. Sobre algo café, se vuelven cafés. Se adaptan a su ambiente. Hay muchos creyentes que así son. Son creyentes camaleones. En la iglesia, dicen Aleluya y Gloria a Dios. Parecen santitos de yeso.
  • Cuando llegan a la casa, sin embargo, les gritan a sus hijos y ofenden a su cónyuge. Cuando andan con sus amigos del mundo, dicen groserías y comparten chismes y chistes obscenos. Según el ambiente es su color. Si eres así, escucha la voz de Dios llamándote a cambiar.
  • Recuerda la vida que Dios te llamó a llevar. Es una vida de respeto a las autoridades. Respeta las leyes, y enseña a tus hijos a hacerlo también, porque Dios ha establecido la autoridad. Es una vida de buenas obras. Si te cuesta ayudar a alguien porque quieres vivir para tu propia felicidad, recuerda que Dios te ha llamado a algo diferente.
  • Es una vida de bondad y humildad, como la que llevó Jesús. Si hablas mal de otros, si buscas pleitos, si te cuesta olvidar una ofensa, recuerda que Jesús te dejó un ejemplo diferente. En lugar de acomodarte a lo que ves en tu celular, sigue el ejemplo de Cristo.
  • ¿Qué debes hacer si tu vida no es como debe ser? Deja los pretextos y arrepiéntete. No hay otra solución. Arrepiéntete, pídele perdón a Dios, confía en el sacrificio de Cristo para limpiarte y cuenta con su ayuda para cambiar. Recuerda cómo debes vivir.
  • La segunda cosa que debes recordar es cómo fuiste antes. ¿Cómo éramos antes de conocer a Cristo? Aquí lo dice: Necios y desobedientes. Puede ser que hayas crecido en un hogar religioso y nunca te hayas metido en problemas. Así fue el apóstol Pablo, el que escribió estas palabras. Pero él se incluye: éramos necios y desobedientes.
  • Sin Cristo, todos somos ignorantes y desobedientes. Ignoramos los caminos de Dios, y hacemos lo que nos parece correcto. Santiago 3:13 dice esto: ¿Quién es sabio y entendido entre ustedes? Que lo demuestre con su buena conducta, mediante obras hechas con la humildad que le da su sabiduría.
  • La verdadera inteligencia se demuestra con buenas obras. Aparte de Cristo, sin embargo, nos pasamos de listos. Nos creemos inteligentes, cuando en realidad somos esclavos de nuestras pasiones. No entendemos que es bueno hacer la voluntad de Dios, así que nos dejamos llevar por los deseos de la carne.
  • El mundo que nos rodea se ha entregado a la mentira de que la felicidad consiste en hacer lo que tu cuerpo te pide. La pornografía ofrece satisfacción inmediata a todos tus deseos, pero al final te deja vacío. Se convierte en adicción. Te esclaviza y te aleja del verdadero amor, porque una imagen en una pantalla jamás será capaz de amarte.
  • La fornicación se esconde con nombres bonitos como unión libre o relación abierta, pero produce pleitos e insatisfacción. El verdadero amor crece cuando hay compromiso, no egoísmo. Fuera del plan de Dios, siempre hay malas consecuencias.
  • Algunas personas dicen que el cuerpo es para gozarlo. Este argumento no es nuevo. En Corinto, la gente tenía un refrán: La comida para el estómago y el estómago para la comida. El apóstol Pablo responde así: Así es, y Dios los destruirá a ambos. Pero el cuerpo no es para la inmoralidad sexual, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo. (1 Corintios 6:13)
  • Hermanos, no nos engañemos. Aunque todo el mundo lo haga, el sexo antes del matrimonio no es normal. El adulterio tampoco lo es. Si muchos lo hacen, es porque están lejos de Dios. Pero Dios nos creó para algo diferente. Nos creó para la pureza. Nos creó para la fidelidad. Estas cosas cuestan trabajo, pero traen mucha bendición.
  • Si queremos vivir de una forma diferente, tenemos que recordar una tercera cosa. Recuerda cómo Dios te salvó. Hay tres cosas importantes que debes recordar acerca de tu salvación. En primer lugar, Dios te salvó por su gran bondad y amor. No te salvó porque hicieras algo para merecerlo.
  • Si la salvación fuera por obras, los cristianos nos podríamos sentir muy orgullosos de lo que hemos hecho. ¡Mírame a mí! – podríamos decir. Yo soy mejor que esa gente que se pierde. Si crees eso, vas a terminar en el infierno. El cielo sólo es para los que entienden que necesitan el perdón y que Dios los salva por pura generosidad.
  • En segundo lugar, Dios te lavó y te renovó. Te lavó y te renovó por medio del Espíritu Santo. El bautismo es la señal visible que tú das cuando Dios ha hecho ese cambio en tu corazón. ¿Recuerdas el momento en que Dios te cambió? ¿Recuerdas cuando te arrepentiste y te entregaste a Cristo?
  • Ese lavamiento y esa renovación sólo vienen por medio de Jesús. Si no puedes identificar un momento en que te rendiste a Jesúcristo y comenzaste a confiar en él, es posible que no lo conozcas. Examina hoy tu corazón. ¿Estás comprometido con Jesús? ¿Te has entregado a él? ¿Es tu Señor y tu Salvador?
  • La tercera cosa que Dios ha hecho por ti para salvarte es que te justificó y te dio nueva vida. Cuando ponemos nuestra confianza en Jesús, Dios nos trata como si fuéramos tan justos como Cristo. Esto es lo que significa la justificación. Dios ya no toma nuestro pasado en cuenta. Ya no estamos bajo condenación. Ahora tenemos vida eterna.
  • Se cuenta la historia de una pareja que se fue de vacaciones. Llevaban dieciséis maletas. El esposo le dijo a su mujer: Ojalá hubiéramos traído el piano. Su esposa le contestó: ¡El piano! ¡Pero ya tenemos dieciséis maletas! Sí, le contestó su esposo, pero los boletos del avión están encima del piano.
  • Traían dieciséis maletas, pero no iban a llegar a ningún lado sin los boletos de avión. No olvidemos nosotros lo más importante. No olvidemos cómo nos ha llamado Dios a vivir. No olvidemos lo que fuimos antes. No olvidemos cómo nos salvó Dios. Si recordamos estas cosas y las ponemos en práctica, seremos creyentes que marcan la diferencia.
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